Emprendimiento
8 disfunciones comunes en equipos de diseño, y qué hacer al respecto
lunes, marzo 07, 2016
El siguiente es un artículo donde John Zeratsky nos cuenta su experiencia al trabajar con equipos creativos y de diseño.
Como socio de un equipo de diseño en GV, He trabajado con más de 100 startups en los últimos 5 años. Antes de eso, era el líder de diseño en equipos en YouTube y Google, y uno de los primeros empleados en FeedBurner, una startup en Chicago.
En otras palabras: he visto muchos equipos de diseño en acción en la última década. Las personas en estos equipos eran invariablemente talentosas, inteligentes, y arduas trabajadoras.
Pero tener personas geniales no garantiza un trabajo de equipo genial.
He logrado reconocer 8 disfunciones comunes en equipos de diseño. Afortunadamente. También he visto soluciones -probadas y confiables- para estos problemas, y técnicas simples que los equipos pueden usar para trabajar mejor juntos. Y finalmente he convertido estas ideas en una serie de mantras que capturan los mejores comportamientos de equipos de diseño exitosos.

1. La falacia de “todos saben”
Cuando comenzamos un proyecto, asumimos que todos comparten el mismo entendimiento del problema y de la meta. La verdad es que el conocimiento no está uniformemente distribuido en el equipo, cada uno sabe cosas diferentes. Incluso en equipos con buena comunicación, rara vez hay oportunidad para revelar todo este conocimiento a beneficio del grupo.
Solución: Formar un equipo multidisciplinario, para luego entrevistar a tus compañeros y tomar nota de lo que has aprendido de este proceso.
Mantra: “Trae a las personas adecuadas a la sala”
2. Comenzar con soluciones
Los equipos de diseño, están llenos de entusiastas, creativos solucionadores de problemas. Nuestro instinto es comenzar un proyecto pensando inmediatamente en soluciones. Es divertido, y se siento como una forma eficiente de trabajar. Desafortunadamente, no es el mejor uso para la energía de la energía solucionadora de problemas. Sin un buen entendimiento del problema, obtenemos soluciones dispersas, algunas buenas, algunas malas, y algunas enfocadas en resolver el problema incorrecto.
Solución: Entender el problema. Hablar acerca de tus metas, indicadores, y preguntas para el proyecto. Ilustra adecuadamente el problema antes de crear soluciones.
Mantra: “Comienza al final”

3. Lluvia de ideas.
Investigaciones que retroceden en el tiempo, hasta 1958, demuestran que una lluvia de ideas grupal, produce ideas que son inferiores que aquellas producidas por el viejo y buen trabajo individual. Pero lo seguimos haciendo de todas formas. No nos podemos resistir.
Solución: Pedirle a cada individuo que trabaje por su cuenta. Luego, grabar, votar, y combinar ideas. Evitar el uso de discusiones grupales no estructuradas.
Mantra: “El trabajo individual es mejor que el trabajo en grupos”
4. Compromiso prematuro
En nuestra marcha hacia la solución del problema, es muy probable que nos quedemos atascados con la primera solución razonable que surja. Muchos equipos exploran un rango de ideas, pero se comprometen con una antes de validar y evaluar las otras en detalle. En otras palabras, un cierre prematuro es a menudo la causa del compromiso prematuro.
Solución: Crea tiempo y estructura para capturar soluciones que compiten por solucionar un problema, con detalle.
Matra: “Divergir antes de decidir”
5. Pensamiento grupal
Los grupos no son buenos tomando decisiones. Al menos no de la forma en la que normalmente lo hacemos. Queremos que todo el mundo se sienta feliz, así que hablamos, y hablamos, hasta que se ha alcanzado una decisión consensuada. Y dejamos que la dinámica social se interponga en el camino: El poder de las relaciones, la edad, voces altas, etc. Todo esto lleva a decisiones por las que nadie se siente emocionado, decisiones que no reflejan una perspectiva de opinión única.
Solución: Usar el voto para capturar las opiniones de todos, luego confiar en el encargado de la toma de decisiones, para tomar una.
Mantra: “Sabiduría de la multitud, sin el pensamiento grupal”

6. Pulir un ladrillo
Pasamos mucho tiempo puliendo y perfeccionando soluciones no probadas. Es comprensible, apuntamos a un cierto nivel de calidad antes de lanzar algo, pero tristemente común el no tener un plan a corto plazo para probar nuestras ideas.
Solución: Establece plazos de los que no te puedas librar. Usa un temporizador para llevar el control de las actividades. Crea tiempo de “trabajo profundo”, ininterrumpido para que puedas realmente hacer las cosas.
Mantra: “Crea presión con el tiempo”
7. Bases poco sólidas
Cada solución prometedora se construye sobre una base de asunciones acerca de nuestro cliente, nuestro producto y nuestro mundo. Y esa solución representa la hipótesis que creemos como cierta. (por ejemplo, “si construimos esto, ayudaremos a nuestros clientes”). Pero muy a menudo, los equipos de diseño dejan estas asunciones e hipótesis seguir adelante sin ser probadas. En lugar de bases sólidas, nos apoyamos en fundaciones tambaleantes de cosas que creemos como ciertas, pero cuya certeza desconocemos.
Solución: Pídele a tu equipo que liste las asunciones, hipótesis y riesgos. Construye prototipos que puedas usar para probar y validar.
Mantra: “Mientras más aprendemos, menos sabemos”

8. Obsesionados con el 'shipping'
El 'shipping' ha logrado una importancia mítica, al menos en nuestro mundo de productos de software y servicios digitales. “Actualiza rápido, actualiza frecuentemente”. “Muévete rápido y rompe cosas” (“Move fast and break things”). Estamos obsesionado con el 'shipping' porque pensamos que es la única forma de probar nuestras ideas. Es divertido, gratificante, y consume nuestra atención. Pero un lanzamiento siempre toma más de lo esperado, y es muy difícil retraer un producto ya lanzado, que no está funcionando. Aún más importante, medir un producto vivo no nos dice porqué funciona, o porqué no.
Solución: Realiza una serie de prototipos y realiza varias pruebas antes de que te comprometas a construir y enviar alguna actualización nueva.
Mantra: “aprende rápido, aprende frecuentemente”.
Traducción: Manuel Adolfo Díaz
















