
Podría describir el Sol desde la perspectiva científica como la estrella de nuestro sistema solar. Sin embargo me gusta más la perspectiva simbólica que ha tenido para muchas culturas, como la representación del ciclo infinito de la vida, que muere y vuelve a nacer. También, me encanta la perspectiva religiosa-mitológica, siendo venerado como el dios Sol Invictus en el antiguo imperio romano o adorado por muchos de nuestros aborígenes como el dios de la vida y la abundancia.
Finalmente, mi favorita, desde la perspectiva filosófica-literaria, cuando el Zaratustra del filósofo Friedrich Nietzsche, después de abandonar su patria para estar diez años en la montaña, se paró frente al sol y le dijo: "¡Tú gran astro! ¡Qué sería de tu felicidad si no tuvieras a aquellos a quienes iluminas! Durante diez años has venido subiendo hasta mi caverna, sin mí, mi águila y mi serpiente te habrías hartado de tu luz y de este camino. Pero nosotros te aguardamos cada mañana, te liberábamos de tu sobreabundancia y te bendecíamos por ello. Estoy hastiado de mi sabiduría como la abeja que ha recogido demasiada miel. Me gustaría regalar y repartir hasta que los sabios entre los hombres hayan vuelto a regocijarse con su locura, y los pobres con su riqueza.
Para ello tengo que bajar a la profundidad, como haces tú al atardecer, cuando traspones el mar llevando luz incluso al mundo inferior, ¡Astro inmensamente rico! Debo descender hacia aquellos a quienes quiero dirigirme. Yo, al igual que tú, tengo que hundirme en mi ocaso. ¡Bendíceme, ojo apacible que sin envidia puedes contemplar hasta una excesiva felicidad! ¡Bendice la copa que quiere desbordarse para que de ella fluya el agua dorada y esparzan a todas partes el resplandor de tu alegría! Esta copa quiere #vaciarse de nuevo y Zaratustra desea volver al mundo del hombre" — Así comienza mi ocaso y amanecer en esta nueva etapa.
Finalmente, mi favorita, desde la perspectiva filosófica-literaria, cuando el Zaratustra del filósofo Friedrich Nietzsche, después de abandonar su patria para estar diez años en la montaña, se paró frente al sol y le dijo: "¡Tú gran astro! ¡Qué sería de tu felicidad si no tuvieras a aquellos a quienes iluminas! Durante diez años has venido subiendo hasta mi caverna, sin mí, mi águila y mi serpiente te habrías hartado de tu luz y de este camino. Pero nosotros te aguardamos cada mañana, te liberábamos de tu sobreabundancia y te bendecíamos por ello. Estoy hastiado de mi sabiduría como la abeja que ha recogido demasiada miel. Me gustaría regalar y repartir hasta que los sabios entre los hombres hayan vuelto a regocijarse con su locura, y los pobres con su riqueza.
Para ello tengo que bajar a la profundidad, como haces tú al atardecer, cuando traspones el mar llevando luz incluso al mundo inferior, ¡Astro inmensamente rico! Debo descender hacia aquellos a quienes quiero dirigirme. Yo, al igual que tú, tengo que hundirme en mi ocaso. ¡Bendíceme, ojo apacible que sin envidia puedes contemplar hasta una excesiva felicidad! ¡Bendice la copa que quiere desbordarse para que de ella fluya el agua dorada y esparzan a todas partes el resplandor de tu alegría! Esta copa quiere #vaciarse de nuevo y Zaratustra desea volver al mundo del hombre" — Así comienza mi ocaso y amanecer en esta nueva etapa.
Foto: +Ottnayver Cadena // Twitter e Instagram @Ottnayver