
Hace mucho te esperaba aquí sentado y de esfuerzos atados, hace unos cuantos años te veía corriendo desnuda y sin propósitos por las calles intranquilas de la creatividad y las ansias jóvenes por el descubrimiento de un mundo distinto.
Hace ya décadas que te escuchaba la mal llamada ramera de las humanidades y la mal dirigida vocación de los mártires de las generaciones venideras. Se hizo mucho el tiempo para encontrarte de frente y vislumbrar tus cicatrices de casi sesenta años de látigos negligentes, de incertidumbres e improvisaciones, de payasos dirigiéndote, de soñadores comentándote, de poetas escribiéndote, de políticos usándote, de prostitutas recibiéndote y de asesinos ignorándote.
¿Cómo culparte de tu desliz en la adolescencia de mi república? Si nadie te promocionó como la princesa libertadora de mentes que podías llegar a ser.
¿Cómo culparte de tus intenciones partidistas influenciadas por aquellos que solo estimaban al poder? Si cuando te preguntaron por tus querencias solo escuchaban a aquellos que alzaban su voz por sus bolsillos.
¿Cómo culparte del desalojo de tu valor y tu mísera remuneración reflejo de la importancia que te dieron? Si mientras estabas empeñada en formar al futuro de una sociedad, ese futuro te hizo a un lado hambriento de laberintos de incesantes fortunas que no se traducían en la trascendencia de quienes dieron la vida por ti.
Ahora cuando tengo la posibilidad de asumirte mía y hacerte el amor desde mis mensajes, te veo cansada, partiendo y con poca credibilidad, alzando una bandera de renuncias teñida por tu pasado de sombras, asustada por tu ausencia en los lugares más recónditos de mi patria e imposibilitándote de los deseos de hacerte en los hombres que construyen un presente posible.
Al mirarte tan dañada llené de oníricos deseos mi pecho por verte latiendo fuertemente ante mis ojos, por verte triunfando, conquistando y rehaciendo, por verte presente y como la única oportunidad de elevar la calidad de vida de aquellos que cayeron en las penumbras de los vicios y el ocio.
Hoy te miro necesaria y he comenzado una lucha por traerte a cada rincón y a cada aula, me pregunté ¿Qué podría hacer para traerte de vuelta?
Y he decidido elegirte, como mi vida, mi pasión y mi esencia, como la fragancia que envuelve a mi palabra, dispuesto a evangelizarte como un mensaje divino, comprometido con levantar tu rostro aunque limpio, oprimido, entonces me perderé en tu laberinto y saldré hecho hombre, hecho ser, hecho magia y tú serás aquel arte puro y decidido que siempre soñé, aquella musa que a todos inspire, serás entonces la mejor bendición, serás tú mi más grande creación…
SERÁS EDUCACIÓN

Richard Tovar


