Peter Drucker decía: "El propósito de una organización es posibilitar que la gente ordinaria haga cosas EXTRAordinarias"
Para lograrlo hay que construir una cultura organizacional fuerte. Aquí les dejo algunas de mis recomendaciones:
1) Recopilar en manuales las normas, políticas, procesos y/o lineamientos, que definan los valores y creencias de la organización, la estrategia, las actividades claves del negocio, comportamientos aceptados y también los que NO se aceptan. Descuidar este aspecto implica crear un CAOS sistémico en la empresa. Sí NO está escrito cualquier cosa es válida. La organización dependerá de unas pocas personas que "saben lo que hay que hacer", pero volverá al CAOS cuando NO estén. Por esa razón, documentar todo el KnowHow (Saber hacer) es una de las inversiones más importante que hacen las franquicias para poder crecer en forma organizada y rentable. Sistematizar la gestión y organizar los elementos que se relacionan entre sí, genera orden, elimina el tiempo perdido en explicar continuamente a la gente lo que hay que hacer y reduce significativamente el impacto negativo que se genera cuando una persona clave sale de su puesto de trabajo.
2) Es muy frecuente desviarse de lo planificado y por eso la grandes fallas en la EJECUCIÓN. Es importante que los líderes practiquen, una y otra vez, el arte de la Productividad, que NO significa hacer muchas cosas, sino eliminar todo lo que NO tiene que hacerse y ENFOCARSE en lo realmente prioritario. Muchas veces, la gente está corriendo de un lado a otro solucionando supuestas "emergencias". Reuniones y más reuniones para hablar de lo que hay que hacer, pero sin acción ni nada realmente productivo. Se pierde el tiempo, la empresa se estanca y se deja de aprovechar las oportunidades que se presentan en el entorno. Pero más grave aún, sin generar los resultados más importante para el negocio: Innovar, Desarrollar clientes y Generar Ingresos.
3) Por último, el Líder, debe ser "fuerte" consigo mismo y con los demás, es decir, tener la disciplina y la voluntad de hacer lo que hay que hacer, en el tiempo indicado, tenga ganas o no de hacerlo. Sí NO lo hace estará enviando un mensaje contrario al espíritu del desempeño. El líder, más allá de inspirar y guiar, debe ser un ejemplo a seguir, demostrando con hechos y resultados lo que dice.


