
Crecí amando las historias de batallas, tanto así que llegué a ver una película de la Segunda Guerra Mundial unas 11 veces y La Caída del Halcón Negro unas 20 veces, siempre he creído en relatos donde la valentía es el punto de partida de esas historias que generan cambios en el mundo.
Es decepcionante ver como hoy en día todo ha cambiado, padres que ya no se enorgullecen de que sus hijos salgan a pelear por lo que realmente necesita su tierra, sino del hecho de poder "comprarse el ultimo carro del año" o "la casa grande de la esquina"
Es difícil construir un país bajo ese concepto de lo que cree la gente que es una sociedad, pero también he llegado al punto de comprender que las historias de valientes y guerreros no son para todos.
Hace poco una persona me dijo que "Quedarse a pelear por tu país, a construir una nueva sociedad era una responsabilidad muy grande", realmente tienen razón, es la parte dura de la historia y a su vez no existe esfuerzo y dolor que no venga acompañado de satisfacción y gloria.
He de recalcar, que en su momento de la historia también fue duro para todos aquellos guerreros que abandonaron sus aldeas para ir a pelear junto a su Rey por la libertad y la dignidad de su pueblo; como por ejemplo así como Simón Bolívar perdió muchas batallas antes de ganar la primera junto a campesinos que ni ropas para el frio tenían.
Para muchos es bastante difícil entender lo que realmente es el concepto de valentía, hoy no hablamos de guerreros, de batallas, de conquistas de tierras ni de nada relatado en esos cuentos que para mí siguen siendo fantásticos; pero aún existen muchos valientes que no se quedan inmóviles ante la bifurcación de lo que pierden o ganan, son personas admirables que cambian su día a día y también cambian el día a día de los demás.
Como cualquier otro también he conocido personas que aprenden un deporte tras perder algunas partes de su cuerpo; he conocido muchos emprendedores que trabajan meses o incluso años sin cobrar , así como a otros que trabajan en un lugar que odian con gente que odian para terminar y ponerse a escribir, pintar o bailar porque eso no les da aún para comer; y he visto personas dejar su trabajo arriesgándolo todo por su sueño y aún así, siempre hay alguien que dice: “no, es que no es el momento”, “Es que la situación está difícil”, “Es que debo terminar primero mi carrera” y demás excusas para llevarse siempre el segundo lugar, siempre dejando la valentía de un lado.

Un valiente no entiende la forma que tiene la sociedad de valorar el éxito o el fracaso, cree que a alguien que lo ha dado todo no se le puede exigir nada más y en que lo único que verdaderamente se puede perder en la vida no es una pareja, un partido, un 15 y un 30, etc., todo valiente sabe que lo único que verdaderamente se pierde en la vida son oportunidades.
No sé que estés pensando en este momento y aunque no haya historia de dragones, princesas y castillos en mi caso prefiero ser el Guerrero Valiente que cambio su destino y del cual su aldea estará orgulloso.





