
No es solo cuestión de tener coraje, sino saber de dónde viene.
Estamos acostumbrados a apoderarnos de la vida, o eso creemos, tenemos buenas acciones, tomamos buenas decisiones, damos un paso y avanzamos, así nos vemos a nosotros mismos, vivimos día a día haciendo algo que nos gusta así sea en poco tiempo o haciéndolo nuestra bandera, pero nunca nos detenemos a pensar ¿Cómo logramos ser lo que somos? Es una pregunta difícil, porque nos exige tiempo de reflexión, y a veces no es importante detenernos a ver que nos hizo crecer, es un viaje larguísimo hacia lo más profundo de nosotros en donde logramos realmente conocernos, forjar una identidad, plantear todas nuestras fortalezas y debilidades, hallar nuestros tesoros y aprovechar al máximo nuestras experiencias. Les invito a pensar en esa pregunta, simplemente, cada quien tiene su respuesta, y además les invito a identificarse con un concepto de sí mismos, si consideras que eres un héroe, un mesías, una hormiguita, un arcoíris, una gota, un grano de arena, un mundo, una cesta, un creyente, un obstáculo o un tobogán, lo que sea, algo que les ayude a describirse ante ustedes mismos frente un espejo, frente a otra persona y en mayor escala frente al mundo, porque es parte de la marca o la huella que vamos dejando.
Hemos crecido bajo el paradigma de los “peros” o de las negaciones temerosas, y no hay mejor analogía para demostrar esto que una relación de familia, cuando el hijo le pregunta a su mamá ¿Puedo ir a una fiesta?, lo primero que esta dice quizá es “pregúntale a tu papá”, al hacerlo, el papá sacará su cuestionario empolvado de situaciones similares y hará una serie de preguntas irrelevantes en el momento como: “¿Quiénes van? ¿En dónde es? ¿A qué hora es?” Etcétera, y al final preguntará: “¿Qué dijo tu mamá?” El chico dirá: “que te preguntara a ti”, y entonces comenzará un circulo interminable de “Vamos a ver”, después de 20 minutos que son en realidad 6 horas para el hijo interesado, viene la sesión de preguntas compartidas añadidas a peros, si logra el hijo pasar esta fase, entonces luego vendrán las negaciones temerosas como por ejemplo: no porque no conozco a esas personas, no porque no puedo irte luego a buscar, no porque es muy complicado y así hasta que el hijo o resuelve como irse, o se convence de que es imposible ir y ahí en algo tan simple, damos conciencia a que hay cosas que son imposibles y se va quedando en el subconsciente siendo filtro importantísimo para nuestra vida en todo momento.
La conciencia de lo imposible nos limita, nos lleva a dejar de creer, incluso, nos encierra en un sistema de mecanización de sueños, en el cual lo más excéntrico y extraordinario se convierte en ideas cotidianamente ordinarias y olvidamos que de niños queríamos ser un Súper Héroe, un gran artista o un ejemplo a seguir.

Cuando somos niños tenemos una capacidad inmensa para crear escenarios posibles en cualquier situación y se nos hace simple hallar una solución, pero al parecer con el tiempo se nos hace cada vez más difícil ser simples, entonces surge la pregunta ¿Cómo volver a encontrarnos con esa capacidad? El autoconocimiento nos ayuda a llegar esto, sencillamente nos hemos atiborrado de obstáculos inconscientes que refuerzan este modelo de “Conciencia de lo imposible” obstáculos como personas, situaciones e incluso contextos que no nos permiten avanzar, para responder esta pregunta la dividiremos por fases la primera es identificar nuestras fortalezas en la película “El Rey León”, Scar convencía a Simba utilizando su capacidad de persuasión, una fortaleza que él supo aprovechar y potenciar en un momento determinado, aprovechando las capacidades o competencias de otra persona para influir en ella y conseguir lo que esperaba. Cuando identificamos nuestras fortalezas somos capaces de tornar cualquier situación a nuestro favor, y además nos permite conocer nuestra posición y utilidad en cualquier contexto, siendo así la primera pregunta a responder ¿Cuáles son nuestras fortalezas? Ahora, una vez identificadas, no podemos dejarlas ahí, pues seremos como Simba cuando va al cementerio de elefantes, que cree tener el valor como una de sus fortalezas y termina sucumbiendo ante el miedo, todas las fortalezas deben tener un trasfondo formativo, en el que se refuercen los elementos que la componen, para confiar en nuestras fortalezas debemos asegurarlas y no dejarlas a la deriva, es como obtener un título de chef sin cocinar, solo tienes un conjunto de palabras infértiles.
Digamos que una persona que se conoce a sí mismo es un líder, y un líder reconoce los elementos que conforman su ser para obtener aprendizajes significativos y además crea fidelidad por su idea y sus razones o motivos, cree tanto en sí mismo que hace, que hasta lo más inestable, parezca factible, como Scar cuando le canta a las hienas sobre la idea de Matar a Mufasa.
Teniendo Las fortalezas identificadas es momento de afrontar nuestros obstáculos, sin embargo, no podemos luchar contra algo que desconocemos por ello, debemos preguntarnos ¿Cuáles son nuestros obstáculos? Simba, tuvo obstáculos desde el comienzo de la película, y estos fueron los que le permitieron encaminar su vida hacia el rumbo de la grandeza, tantas situaciones cambiantes que generaban una crisis en su estabilidad, sirvieron para tomar rumbos distintos en busca de su felicidad y su armonía, en vez de quedarse pensando en lo imposible que era borrar la muerte de su padre, y lo difícil que era dejar su zona de confort encontró la manera de actuar. Todo líder debe ser capaz de abandonar el escenario de conformidad y afrontar nuevos retos, poner todo su esfuerzo en un nuevo proyecto que esté en concordancia y coherencia con sus fortalezas y valores.

Debemos estar preparados para aceptar nuevos retos, la vida es cambiante, siempre pasan cosas malas y pensamos que no podemos tener el remedio para ellas, pero esto es falso, “Si la vida te da la espalda, dale la espalda a la vida”, esto significa darle la espalda a lo que veníamos creyendo, siempre habrán distintos panoramas, distintas versiones y cada vez más formas de dar respuesta a los problemas.
Asumiendo la posición de líder, con autoconocimiento y autoconfianza, determinando nuevas rutas para solucionar sus problemas a través de la identificación de sus fortalezas y obstáculos, falta un factor importante que nos ayuda a responder la pregunta inicial, las personas influyentes en nuestra vida, un líder es capaz de influir en los demás, pero también es capaz de aprender de quienes llegan a su vida así como Simba aprendió de timón y pumba y de Rafki.
Al final un líder será aquel que conozca la sombra de sus árboles, y quien sepa cuánto recorren sus frutas al caer de sus ramas, dará la confianza para que las aves se posen sobré él, pero aún más importante, sin importar cuanto el sol queme sus hojas, o la lluvia lo fragilice siempre estará dispuesto a ofrecer oxígeno.
Richard Tovar: @indigo4ve - @Rich_Edu