Lo normal es lo natural

viernes, septiembre 04, 2015


La costumbre de permanecer en el molde y hacer todo lo que está en nuestras manos para encajar en él no es novedad. Este es un mundo de etiquetas y adjetivos calificativos, estamos construidos sobre los cimientos de juicios desde que el homo erectus descubrió el fuego o desde el año 323 cuando la iglesia apoyada por el emperador Constantino se convirtió en juez sin principio moral y sin respeto a la verdad.

Nos hemos flagelado, fustigado, mortificado y desnaturalizado porque no comprendemos un mundo donde la diversidad de culturas plantea con urgencia un terreno moral común de reconocimiento que no queremos aceptar: no queremos ser iguales a los demás, no queremos reconocernos pares de los afrodescendientes, caucásicos, mongoles, orientales, mediterráneos y por eso nos hemos dado seudónimos, por eso hemos determinado grupos y seleccionado conjuntos según características psicológicas, demográficas, genotípicas, fenotípicas, todas tipologías absurdas.

Por la falta de conciencia universal somos víctimas de una involución que ha socavado nuestra ilustre humanidad, esa misma pluralidad que nos constituye y que no aceptamos ofrece las verdades sencillas de la existencia y no sabemos qué hacer con los lazos universalmente validos que explican la naturaleza humana: Nos asusta la sexualidad, la mordacidad, la violencia irracional, el ocio y las conductas únicamente humanas.

Para el sentido moral común, calificar algo de perverso equivale a desaprobarlo y nada es más humano que la perversión, ésta no deja lugar alguno a la determinación decorosa, en otras palabras la perversión es permitirse arrastrar por los instintos primitivos en nuestra “humanidad” y no pone límites ni demarcaciones aceptables dentro de lo que por el colectivo común se cataloga como “natural” y “antinatural”, “humano” e “inhumano”.


Por su parte decir que algo es “natural” se antepone como una justificación a posibles desaprobaciones y miramientos de condena, es tratar de hacer entender a los demás que aquello que para ti es considerado natural es la costumbre adecuada y no la depravada. Por ende, vivimos en un vórtice de costumbres aprobadas por muchos y condenadas por otros, en sociedades motivadas por el miedo que empuja a crear parámetros a imperiosamente todo; qué hacer, cómo hacerlo, dónde hacerlo, quienes y por qué, tal confusión sobre la “naturaleza” y la “humanidad” no es más que el temor a lo que verdaderamente somos. El discurso sobre la humanidad y la inhumanidad recurre entonces a lo que consideramos “la única y verdadera naturaleza” del hombre en base a ese molde generalmente aprobado por la historia (Familia: hombre y mujer con hijos / Profesional: Graduado en alguna especialidad / Culto: Persona que tiene erudición en temas específicos, etc) y en cierto sentido, eso ha hecho que califiquemos algo de inhumano cuando se sale del concepto normativo de la naturaleza humana antes descrito.

Entonces, ¿es humano o no todo lo que el hombre hace? ¿Es natural lo que en nuestra existencia hacemos considerando que todo es “naturaleza”? son preguntas que debemos hacernos para establecer nuestra propia construcción objetiva e instrumental de /nuestra/ conciencia hacia el mundo. Para un asesino en serie se constituye como normal asesinar por placer y ¿Quién dice que no es normal? Ese temor de descubrirnos a nosotros mismos dentro de las realidades enigmáticas de otros es lo que nos ha hecho entonces etiquetar todo y pensar que esos asesinos e incomprendidos no tienen más que “inhumanidad” en su ser, no tienen más que desórdenes de conducta y diagnósticos de psicopatía porque “no son normales”, tal y como ocurre con la homosexualidad calificada por algunos como un trastorno o una enfermedad y así como esa conducta humana /sí, humana/ se juzga de antinatural otros dos millones de comportamientos inherentemente humanos son señalados como inhumanos ante el mundo.

Nuestra conciencia que conoce la naturaleza según la construcción colectiva debe expandirse y erigir conceptos enfocados en experiencias propias y libres de etiquetas. Nacemos sin percepciones de nuestro ambiente, crezcamos así y forjemos un concepto propio nosotros mismos.
Fotos: Google

Te podría interesar

0 comentarios

Popular Posts

Instagram

Like us on Facebook

Flickr Images

Facebook