Hasta mediados del siglo pasado se creía que correr una milla en 4 minutos era imposible, incluso existían informes científicos que demostraban la muerte instantánea si se superaba dicha barrera. En el año 1954, Bannister al romper ese record incentivó, desde entonces, a que miles de atletas lo hayan superado. Demostrando que el principal obstáculo para lograr lo imposible es una mentalidad autolimitante, compartida por la mayoría y confirmada por expertos.
Existen muchas luciérnagas que brillan en el firmamento y muchos sapos que se las comen, esos sapos representan a todas aquellas personas que sin atreverse a realizar grandes proezas, limitan y matan todo intento de progreso. Como empresario, durante mis emprendimientos, he trabajado con personas, que consciente o inconscientemente, aniquilaban muchos proyectos antes de que nacieran, convenciendo al resto del equipo de la “imposibilidad de la idea”. Al tiempo, cuando el proyecto fracasaba, se jactaban de haber tenido la razón, y realmente, siempre la tuvieron. Porque cuando crees que “se puede” o que “no se puede”, en ambas declaraciones estás en lo cierto.
Los líderes no nacen, se hacen. Evidentemente, deben tener fortalezas, dependiendo del equipo al que dirigen. Pero la verdadera clave es el poder mental. Los límites son mentales y si una persona es capaz de romper las barreras mentales será capaz de lograr cualquier cosa que se proponga.
Hace tiempo, contratamos una persona para el cargo de gerente de Talento Humano y no se adaptó a nuestra cultura organizacional. Tenía muchos límites provenientes de la familia y amigos, que estaban reforzados por sus estudios, pues tenía la firme creencia de que la solución mágica para todo era "motivar a la gente”. A pesar, de realizar muchos esfuerzos para romper sus barreras autolimitantes, su entorno fue más fuerte que su mente y terminó retirándose.
Actualmente, existen tantas teorías de motivación como sapos en el mundo, que hacen creer a la mayoría de las personas que la “motivación” es responsabilidad de las organizaciones, y NO lo que realmente son: simples “incentivos” usados para alinear conductas. La gente exitosa trabaja porque disfruta lo que hace, NO por una comisión o una placa que diga “empleado del mes”. La mal interpretada “motivación” es responsabilidad de cada persona.
Si usted quiere ser un líder de alto desempeño, debe estar enfocado en aprender, no por un titulo para impresionar a otros, ni por un premio, hágalo porque realmente desea mejorar. Sea exigente consigo mismo. Pida evaluación continua, honesta e implacable, y hágale seguimiento para que no quede en buenas intenciones.
Los líderes de éxito son inconformistas por naturaleza, saben que tienen la capacidad de lograr más de lo que han logrado hasta ahora, se miden hoy con respecto al ayer y buscan en el mañana haber superado el hoy.
Los líderes de éxito no se rinden ante las derrotas. Si se cae, tiene que pararse, sacudirse el polvo y seguir adelante. Aprenda de sus derrotas y véalas como la preparación para la victoria final.
Los líderes de éxito no se duermen en los laureles de la victoria. Siga avanzando, las victorias se celebran para animarse y buscar nuevos retos por lograr.
Afortunadamente, existen muchas luciérnagas que vuelan tan alto que no son alcanzadas por las lenguas de los limitadores de la mente humana. Los mejores líderes crecen con los obstáculos, se destacan en momentos de crisis, disfrutan superar retos que otros no han podido lograr, compiten por superarse ellos mismos, logran que su equipo crezca al mismo ritmo de ellos y evolucionan continuamente para mantenerse por encima de la mayoría.
Nunca olvides que los límites los pones tú. ¡Nada es imposible!
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