Mientras educaba a mi perro y cuidaba a mi sobrino vino a mí un pensamiento interesante: educamos para emprender o para ser un empleado. Y es que, aunque las comparaciones parezcan un tanto cruel, hay quienes crían a sus hijos para ser empleados de alguien, para que se acostumbren a seguir órdenes a lo largo de su vida; tal como educamos a nuestros perros.
Un emprendedor debe ser capaz de pensar de forma planificada; definir sus metas y estructurar las actividades que lo ayudarán a alcanzarlas. Enseñar sobre emprendimiento a quien de niño se le dijo "lo haces así porque yo digo" es un tanto más complicado que enseñarle a quien aprendió a razonar el porqué de la orden, pues toda orden esconde un objetivo detrás -al menos en teoría, debería ser así.
En psicología, estos dos estilos de crianza son conocidos como autoritario y democrático.
El primero, el que educa a sus hijos como a un perro, no permite la participación del niño en el establecimiento de las normas y, el incumplimiento de la misma acarrea un castigo severo. Los niños que han recibido este tipo de disciplina suelen ser retraídos y poco espontáneos (Craig, 1997).
Un empleado, al igual que un perro, no necesita analizar demasiado las razones detrás de las órdenes, solo debe respetar lo que su jefe -o amo- le exige. No le explicamos a un perro la razón por la que no debe orinar en el mueble o morder los zapatos, les enseñamos que no se debe hacer y los castigamos si no obedece -un tanto parecido a la crianza autoritaria ¿no creen?
El estilo de crianza democrática, alienta la autonomía de los hijos. Explica el propósito de las reglas y está abierto a las argumentaciones sobre las mismas. Los niños criados bajo este estilo tienen más confianza personal, autocontrol y son socialmente competentes (Craig, 1997). Características importantes de un emprendedor.
Explicarle a tu hijo que no debe comer chocolate porque "le dará asma y pasará una noche con problemas para respirar" es un poco más sensato que decirle "no lo haces y punto". El chiste es intentar enseñarle un análisis FODA básico para que él comprenda lo positivo o negativo de las cosas, que a la larga él pueda tomar decisiones basadas en ese tipo de análisis.
No queremos formar empleados que se conviertan en perros obedientes. Queremos individuos que puedan emprender, capaces de crear proyectos innovadores y transformar positivamente el mundo que los rodea.
No queremos perros, queremos emprendedores.










